El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a respaldar la política fiscal del presidente, Javier Milei, aunque redujo de manera significativa su previsión de crecimiento para la economía argentina en 2026. Durante una reunión en Bangkok con el ministro de Economía, Luis Caputo, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, elogió el ajuste fiscal y destacó la mejora de los fundamentos económicos, mientras los equipos técnicos continúan las negociaciones para cerrar la tercera revisión del programa vigente.

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El encuentro se realizó en el marco de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial. Participaron también el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, el subdirector gerente del Fondo, Dan Katz, y otros funcionarios del organismo.

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Según informó Caputo en su cuenta de X, Georgieva fue “muy elogiosa” con el desempeño fiscal argentino y calificó la disciplina presupuestaria del Gobierno como “ejemplar en el mundo, a pesar de los shocks globales”. El ministro señaló que durante la reunión se analizaron “todos los temas, internos y externos”, y confirmó que las conversaciones continuarán para completar la evaluación del programa.

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Por su parte, Georgieva publicó en la misma red social: “Excelente reunión con el Ministro Luis Caputo y el Presidente del BCRA Bausili. Damos la bienvenida a las mejoras en los fundamentos económicos y la resiliencia, anclados en la disciplina fiscal mientras muchos países luchan con altos déficits. Nuestros equipos están trabajando estrechamente para finalizar las discusiones de la tercera revisión”.

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Caputo respondió con un agradecimiento por el respaldo de la funcionaria y su confianza en el rumbo económico argentino.

El desembolso pendiente y las metas que debe revisar el FMI

La tercera revisión del programa tiene implicancias directas para las cuentas externas de la Argentina. Su aprobación permitiría habilitar un desembolso de US$ 869 millones, cuyos fondos contribuirían a compensar el impacto de los pagos recientes al organismo sobre las reservas del Banco Central.

El calendario financiero agrega presión sobre las negociaciones: la Argentina deberá afrontar vencimientos por U$S 865 millones en noviembre y otros U$S 340 millones en diciembre.

Sin embargo, la revisión no está exenta de dificultades. El principal obstáculo se encuentra en el cumplimiento de la meta fiscal correspondiente al primer semestre de 2026.

Entre enero y junio, el Gobierno acumuló un superávit primario de $6,29 billones, por debajo de los $6,86 billones comprometidos con el FMI para ese período. La diferencia fue de $573.974 millones, incluso después de que el organismo redujera la exigencia original, que contemplaba un superávit de $8,46 billones.

Para avanzar con la evaluación, el equipo económico deberá solicitar una dispensa, conocida como *waiver*, que permita al Fondo aprobar la revisión pese al incumplimiento de la meta.

La situación fue diferente en el frente externo. El Banco Central cumplió el objetivo de reservas netas fijado para junio, luego de que el FMI flexibilizara las condiciones acordadas. Según los datos del programa, la variación acumulada desde fines de 2024 fue de -U$S 3.111 millones, frente a un límite de -U$S 8.600 millones.

De esta manera, el Gobierno llega a la instancia de evaluación con una meta de reservas cumplida y un desvío en el objetivo fiscal, dos factores centrales para las conversaciones con el organismo.

El FMI redujo al 2,1% su pronóstico de crecimiento para 2026

El respaldo de Georgieva a la disciplina fiscal se conoció en paralelo con la publicación de las nuevas Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook), en las que el FMI recortó su previsión de crecimiento para la Argentina.

El organismo proyecta ahora una expansión del 2,1% para 2026, frente al 3,5% que había estimado en abril y mantenido en julio. La corrección representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales.

El ajuste de las proyecciones argentinas contrastó con la evolución de las estimaciones para otros países de la región. El Fondo mantuvo en el 2,3% su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe y mejoró sus pronósticos para Brasil, Venezuela, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Perú.

La subdirectora del Departamento de Investigación del FMI, Petya Koeva Brooks, explicó que la revisión para la Argentina respondió a “la actividad más débil que ya hemos observado hasta el tercer trimestre de este año” y a “una demanda interna más moderada”.

La funcionaria también señaló la incidencia de las condiciones financieras restrictivas y del proceso de transformación estructural de la economía.

Pese al recorte para 2026, el organismo espera una recuperación de la actividad durante el último trimestre del año, que se consolidaría en 2027 y 2028. Entre los factores que podrían impulsar esa mejora, mencionó una evolución favorable de los términos de intercambio, un mayor nivel de inversión y el crecimiento de las exportaciones agrícolas y energéticas.

Para 2027, el FMI proyecta una expansión económica del 3,5% y una inflación promedio del 21,2%.